LA ÉTICA COMERCIAL EN EL MERCADO ONLINE

Con la apertura del mundo a Internet se ha multiplicado vertiginosamente la competencia desleal. Hoy en día cualquiera que tenga un ordenador y una conexión a Internet es capaz de llegar hasta donde su ética o moral le permita, algo muy peligroso en esta época en la que tenemos al alcance de nuestra mano cualquier información que queramos.

Uno de los terrenos más peligrosos en este sentido es el del contenido adulto, hay miles de webs que ofrecen vídeos xxx a la carta sin tener en cuenta ciertos aspectos legales, morales e incluso personales.

La última moda dentro de este sector podría ser el porno por venganza y se trata de personas sin escrúpulos que no dudan en publicar un vídeo de su ex-pareja o de algún conocido para vengarse, ya sea porque se sienten la parte perjudicada de una relación y así se vengan o simplemente por hacer daño gratuitamente.

Por fortuna las leyes se han endurecido y se han dictado muchas sentencias que castigan este tipo de comportamientos, aunque lamentablemente es muy difícil que se corte de raíz el problema.

Continuando con el tema de las webs xxx, también hay que decir que existe mucha publicidad engañosa y esto no es algo nuevo puesto que al menos desde el año 2.000 existen empresas que usan prácticas fraudulentas, unas prácticas que aumentan las facturas de los consumidores hasta límites insospechables.

Muchos supuestos profesionales se lucran de los internautas sin ningún pudor en Internet; teléfonos de tarificación especial que no especifican el coste, banners que introducen virus en tu sistema, publicidad que te suscribe automáticamente a un servicio de alertas que nunca has contratado… si amigos, hoy en día estar “online” es realmente peligroso si desconoces ciertos aspectos y por eso siempre recomendamos el máximo cuidado y prudencia con lo que hacéis.

Aunque se endurezcan las leyes es casi imposible regular el mercado online y pienso que la competencia desleal siempre estará presente, por eso lo ideal sería que cada persona tuviera un código ético en cuando se pone delante de un ordenador, aunque eso no es más que una utopía al menos a día de hoy…