Facebook, Twitter y Donald Trump, las redes sociales y la moral

En los últimos días Facebook y Twitter han vuelto a chocar tal y como suele ocurrir con las dos redes sociales líderes en el mundo. Esta vez por las medidas que está imponiendo Donald Trump y por sus publicaciones, a las que las redes han reaccionado de maneras totalmente contrarias. Y así la rivalidad entre las dos empresas continúa adelante.

Facebook continúa en sus trece de ser un refugio para la libertad de expresión sin hacer ningún tipo de criba dentro de lo que ellos consideren parte de su concepto de «libertad de expresión». La red social da alojamiento a los comentarios políticos de Donald Trump, a todos, incluso a los que están muy por encima de lo tolerable, y los deja públicamente sin ningún tipo de protección para que no nos encontremos con ellos. Pero al mismo tiempo Facebook sigue su comportamiento censor ante otro tipo de publicaciones, sobre todo aquellas en las que pueda aparecer un mínimo de piel humana desnuda (hasta fotos de sus madres alimentando a los bebés han sido eliminadas de forma repetida).

Por su lado Twitter reaccionaba a los comentarios recientes desmedidos de Donald Trump poniendo uno de ellos, el más hiriente, tras una pulsación de botón en la cual todos los interesados tenían que hacer clic para poder leerla. Al hacer esto también se bloqueaba la posibilidad de recibir me gustas y demás reacciones. Al mismo tiempo, curiosamente, Twitter es conocida por permitir que se publique cualquier tipo de foto y que incluso acaben entre las publicaciones de sus usuarios imágenes desnudas o en situaciones más que comprometidas.

Es el roce entre las dos redes sociales, la disputa moral que se llevan entre ellas. Algo que se puede reflejar en un suceso claro: un día en el que Jack Dorsey, de Twitter, fue invitado a cenar en casa de Mark Zuckerberg, de Facebook. La cena casera que el co-creador de Facebook le sirvió al creador de Twitter fue una cabra que él mismo acababa de cazar, matar y cocinar. También le sirvió una ensalada. Dorsey se comió la ensalada.

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