NEGOCIOS LEGÍTIMOS DE PRODUCTOS POCO ÉTICOS

En los negocios hay posibilidades infinitas y hoy trataremos el tema de un negocio en auge y real bastante controvertido donde el sector femenino puede llegar a ganar miles de dólares por un solo producto: el negocio de la lencería usada.

Pese a ser totalmente legítimo, este tipo de negocio es poco ético y muchas voces alzan el grito al cielo porque no conciben que este tipo de mercancía se ponga a la venga. En general la gente piensa que quien que compra unas bragas usadas es depravado o un pervertido, pero nada más lejos de la realidad, hay público de todo tipo y el rango de edad entre los compradores está entre los 18 y los 60 años.

En su mayoría quienes venden su ropa interior usada son jóvenes estudiantes que necesitan un dinero extra, pero cada vez hay más mujeres maduras (amas de casa) interesadas en conseguir sacar un sobre sueldo para contribuir económicamente en la economía familiar sin tener que salir de su casa.

Este negocio surgió cuando las empresas de lencería que vendían online se dieron cuenta de que a los hombres les excitaba tener prendas usadas y estaban dispuestos a pagar una buena suma de dinero por ellas. Pero no solo se trataba de una cuestión meramente sexual o para masturbarse con ellas, también las querían para ponerlas en su casa y que sus amigos pensaran que se acostaban con muchas mujeres.

De todo esto se deduce que hay infinidad de motivos para pensar que cada persona tiene su motivo personal para comprar estos productos.

Máquina expendedora de ropa interior femenina usada
Máquina expendedora de ropa interior femenina usada

Todas las operaciones que se realizan en este sector cuenta con sitios web profesionales que prometen un excelente servicio por ambas partes, incluidos procedimientos de reclamación y preguntas frecuentes para aclarar tanto a la vendedora como al comprador cualquier duda que pudiera surgirles.

Este tipo de webs también suelen contar con un chat interno donde es posible interactuar con las chicas que venden su lencería, digamos que sería con un chat porno gratis pero sin sexo, pero el comprador puede pedirle a la vendedora cómo quiere que le entregue el producto, que se lo pruebe o incluso que le grabe un vídeo con ella puesta.

Algunos doctores afirman que llevar la ropa interior durante tiempos prolongados puede aumentar el riesgo de infecciones, pero normalmente la ropa que se vende no suele usarse más de tres o cuatro días seguidos salvo en casos concretos porque así lo pide el cliente. En cualquier caso la responsabilidad sobre esa prenda y su uso depende totalmente del comprador.

Mientras que el negocio es desconcertante para la gente que no está familiarizada con él, para otros es un negocio de lo más rentable completamente legítimo y que de ninguna manera perjudica a nadie.